jueves, 30 de octubre de 2014

Lo que no se supo.



Era una mañana soleada, la gente se movía por todos lados unos al trabajo, otros a sus casas, otros quien sabe para dónde. Lola una señorita de cabello negro, largo, delgada, ojos cafés de estatura pequeña, dulce, alegre y agresiva a la vez emanaba algo distinto en su personalidad de hecho no con todos era la misma todo lo contrario ella cambiaba según las personas pues dependía mucho del trato que le dieran es por ello que se robaba la mirada de todos.

Pero todas las mañanas en sus clases de inglés había alguien que la observaba sin parar, ella no le tomaba importancia y así pasaba día tras día, ella un tanto coqueta y muy extrovertida toma la iniciativa de hablarle a Daniel, el muy nervioso no sabía que decirle tan solo había aprendido a mirarla por mucho tiempo, ella lo intimidaba cada vez que podía, su inocencia la divertía.
Sin embargo todos los días empezaban hablar, tomaban café, conversaban, reían, él la escuchaba y así emprendía una amistad especial, ella disfrutaba de su compañía pero pasaba el tiempo y en clases cruzaban miradas como si algo quisieran decirse.

Un día Daniel llegó a clases como era costumbre y se encuentra con Lola en uno de los pasillos de pronto decide robarle un beso y ella atónita con la sorpresa prefiere no hablar y hacer como si nada paso. Lola de camino a casa no dejaba de pensar en Daniel sin explicarse porque, a la mañana siguiente se miraron sin decir una sola palabra, el decidió esperarla en un salón al final del edificio, ella pensaba una y otra vez si ir o no ir hasta que se decidió por hacerlo.
Él estaba allí esperándola lo único que hizo fue abrazarla y decirle que se había convertido en alguien especial, le dijo que ella sentía lo mismo pero que no podían estar juntos, los dos tenía una vida con otras personas a menos que uno de los dos se arriesgará, Daniel estaba dispuesto sin embargo ella lo dudaba, Lola sin más salió del salón sin darle contestación alguna.

Daniel decepcionado y seguro de que ella no sentía nada por él decidió alejarse o al menos dejar su camino pues él había entendido que nunca estuvo él ahí, poco a poco él fue cambiando su forma de ser con ella, pero no dejaba de quererla, a ella le invadía la cobardía y prefería no darlo todo por una nueva oportunidad, pero era como si no pudieran separarse buscaban estar el uno con el otro.

Lola iba tomando conciencia que lo que sentía por Daniel era más fuerte de lo que ella pensaba, entonces decidió pedirle a Daniel una noche lejos de todo y saber que podía hacer distinto su relación y lo que no pueden tener con otras personas, él acepto sin más llegaron a una choza en medio del bosque donde la luna y las estrellas eran lo único que los alumbraba, conversaron sin cesar, comieron, rieron, hasta que lloraron y ella le dijo que nunca nadie le había hecho sentí lo que el logro en tan poco tiempo, se recostaron viendo al cielo y sellaron un pacto que si ninguno se iría de su vida y si algo los separa ellos volverán a crear el camino que los vuelva a unir, Lola se recostó en el pecho de Daniel, amaneció y ella nunca despertó, proponiéndose él que no rompería con la palabra que le dio a su amada. 

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